La idea era acampar la primera noche (bueno, un ratillo porque a la hora que íbamos a llegar, más la madrugada, no íbamos a dormir mucho). De feria el viento de Tilarán y el frío impidió a muchos conciliar el sueño. En lo personal, yo dormí como un tronco.

Cuando se me bajó un poco el dolor, seguí en la pedaleada, pero cada vez que hacía fuera volvía a sentir el dolorcito. No me quedó más de empezar a hacer fuerza sólo con la pierna izquierda. Al principio me sorprendió que no me cansaba tanto... Hasta pensé que había adquirido ya excelente condición física. No contaba con que aún quedaban 30km hasta el hotel.
Por el kilómetro 65 ya tenía dolor terrible en la rodilla derecha si intentaba hacer fuerza, y estaba a punto de acalambrarse la pierna izquierda. Total, cuando ví un rotulito de "Hotel XYZ: 5km", fue como una inyección de ultra dopaje... que se agotó 4km después, porque era pura cuesta. ¡Pero lo logré!

Varias personas me han preguntado por qué me gusta andar en bici hasta quedar casi muerto. Creo que el paseo, sumado al ejercicio al aire libre, y finalmente la incertidumbre que lo convierte en aventura lo hace muy atractivo.

Ya sólo me falta una semana y todo parece estar bien. Cuando esta semana termine, la bicicleta (que ya está lavadita y lista) me estará esperando nuevamente para más aventuras... o tragedias.
"La única manera de ser feliz
es que te guste sufrir."
Woody Allen
es que te guste sufrir."
Woody Allen