viernes, febrero 27, 2009

De rodillas

Hace dos semanas, un buen grupo de gente del trabajo nos fuimos para la Vuelta al Lago Arenal, una carrera recreativa de dos días en cleta. Planeamos todo desde 4 semanas antes. Preparamos reservaciones y hablamos con un señor para irnos en su buseta. Hasta mi bicicleta durmió en la oficina, para no perder tiempo e irnos el viernes a la salida del trabajo.

La idea era acampar la primera noche (bueno, un ratillo porque a la hora que íbamos a llegar, más la madrugada, no íbamos a dormir mucho). De feria el viento de Tilarán y el frío impidió a muchos conciliar el sueño. En lo personal, yo dormí como un tronco.

La verdad la vuelta estuvo bastante bien. Llegó mucha gente. Los paisajes estuvieron increíbles. Sin embargo, por ahí del kilómetro 40, en medio de un barreal lleno de piedras de río y en bajada, perdí el control del vehículo que se volteaba y en una rápida maniobra para evitar la caída, puse en seco el pie derecho en el suelo. De inmediato sentí ese potente dolorcito de aguja en la rodilla.

Cuando se me bajó un poco el dolor, seguí en la pedaleada, pero cada vez que hacía fuera volvía a sentir el dolorcito. No me quedó más de empezar a hacer fuerza sólo con la pierna izquierda. Al principio me sorprendió que no me cansaba tanto... Hasta pensé que había adquirido ya excelente condición física. No contaba con que aún quedaban 30km hasta el hotel.

Por el kilómetro 65 ya tenía dolor terrible en la rodilla derecha si intentaba hacer fuerza, y estaba a punto de acalambrarse la pierna izquierda. Total, cuando ví un rotulito de "Hotel XYZ: 5km", fue como una inyección de ultra dopaje... que se agotó 4km después, porque era pura cuesta. ¡Pero lo logré!

Al volver a San José, un par de días pasaron y el dolor de rodilla no disminuía. Bajar o subir gradas, sentarme o ponerme de pie era complicado, a menos que usara sólo la pierna izquierda. Una visita a un ortopedista pareció necesaria en ese momento. El veredicto: no hay fugas del líquido de la rodilla, meniscos y ligamentos en orden. Aparentemente era un pequeño desgarre en una de las cabezas del cuadrícep. Tres semanas de reposo deberían regresar todo a la normalidad. Nada de esfuerzos o ejercicios, por no decir alguna otra caballada (con el perdón de los equinos por la referencia).

Varias personas me han preguntado por qué me gusta andar en bici hasta quedar casi muerto. Creo que el paseo, sumado al ejercicio al aire libre, y finalmente la incertidumbre que lo convierte en aventura lo hace muy atractivo.

Ya sólo me falta una semana y todo parece estar bien. Cuando esta semana termine, la bicicleta (que ya está lavadita y lista) me estará esperando nuevamente para más aventuras... o tragedias.

"La única manera de ser feliz
es que te guste sufrir."

Woody Allen

5 réplicas:

Manta Negra dijo...

Por eso no hay nada como nadar...

*°·.¸¸.° Heidy °·.¸¸.°* dijo...

Ten mucho cuidado, procura no abusar del esfuerzo.

Saluditos

Ladybug dijo...

Ayyyy... Me dolió :o( Espero que sigás mejor... Pero qué exito la vuelta al arenal!!! yo una vez fui... llevando el carro para recoger a los ciclistas! LOL

Itarille Faelivrin dijo...

Mi amigo, déjeme decirle que lamentablemente se le escapó una "equinada" y ya su tiempo de recuperación y descanso ha sido alargado a 2 semanas más!

Sorry, pero esas triples volteretas en piso mojado no ayudan! :D

A cuidarse en esos "trotes"!!! jajaja :D

Que estés bien!

Gama dijo...

Que sigas mejor!!!