
Extrañado, me preguntó si alguien de mi familia estaba enfermo. Le respondí que no, que era porque ya pasaron 3 meses y ya me tocaba pasar por las armas otra vez. Una risilla sarcástica y la frase 'Qué loquera' me confundieron. Pregunté por qué donar por donar es loquera. De respuesta recibí que es de locos donar por alguien que no te va a devolver el favor, te va a agradecer o incluso tal vez te haga daño.

Respeto su opinión. No es de mi interés criticar a mi amigo sólo porque pensamos diferente. Es una gran persona, alguien a quien respeto y estimo bastante, tal vez fue por eso que sus palabras me llegaron tanto. No me considero un tonto (más allá de la duda razonable). Si fuera budista, diría que sólo estoy cumpliendo con mi deber moral de ayudar a otros. Lo que cada persona haga con su vida es deber moral de cada uno y está fuera de mis manos.
Los problemas de un país no los resuelve por arte de magia un rimbombante plan de gobierno en tiempo de elección, ni los resuelve un dictador electo con puño de hierro, ni mucho menos un TLC. Los problemas de la sociedad los resolvemos los que la integramos.


En este momento, los hospitales tienen una crisis en sus reservas de sangre por la escasez de donadores. Si tiene la oportunidad de donar, hágalo. Es rápido y sencillo. Es tan poca la sangre que te sacan, que el cuerpo la recupera en 12 o 16 horas. En lo personal, me hace sentir tan bien, que ya lo marco en el calendario como un carajillo espera el 25 de diciembre. Es increíble lo bien que se siente.

"Yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos."
Lo cual se resume en su otra máxima:
"Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo."
De lo anterior, deduzco que si no le interesa cambiar nada, puede quedarse cómodo así como está. Pero no se burle de mí, ni me tilde de loco o tonto por hacer lo que considero correcto.