Pero no hay nada de que temer. Ya por todos es sabido que vivimos en un país sísmico. Según lo que me dijeron en la escuela, nuestra tierra se levantó precisamente del mar a punta de temblores y erupciones. Según los especialistas, el temblor alcanzó 6.2 grados Richter, fue un movimiento importante, pero nos salió barato. No se compara con el terremoto de Oriente Medio en el año 1201, que causó 1.100.000 muertos, o el peor temblor registrado en Valdivia, Chile en 1960 que marcó 9.6 grados en escala Richter.

Mientras escribo esto, veo las noticias y observo que los daños son más graves de lo que había imaginado luego del temblor. Desgraciadamente, a diferencia de otras ocasiones, esta vez sí hay víctimas mortales. También hay heridos, casas y caminos dañados o destruidos. Ahora lo que sigue es reconstruir, y que los ticos nos solidaricemos con los que se han visto afectados.

Para mí que todo es culpa de Flipperto, porque estábamos celebrando su almuerzo de cumpleaños cuando se vino el meneón.
"No hay medicina para el miedo."
Proverbio escocés
Proverbio escocés