Y seguimos con lo de las creencias del Fin del Mundo... Dado que el tema caló un poco y leímos
comentarios tan interesantes en el
post anterior, el
Equipo de Investigación KYC (
ká-ye-se) se dio a la tarea de investigar sobre un comentario de
LadyBug, donde menciona que escuchó que el mundo se acababa en el 2012. Esto es en parte cierto.

Primero consideremos que diseñar un calendario no es sencillo. Encontrar una fórmula para calcular cuántas vueltas da un trompo sobre sí mismo cada vez que éste le da una vuelta a la cocina, es como mezclar manzanas con chayotes. Tomemos en cuenta también que nuestro
calendario gregoriano (sí, el que se sacó de la manga el papa
Gregorio XIII en 1582) es bastante preciso. Tanto así que requiere muy pocos ajustes. Sólo requiere agregar un día a Febrero cada 4 años y un día cada 3300 años. Al fin y al cabo, con el paso de los siglos, las diferentes 'civilizaciones' lo han ido adoptando.

Su antecesor, el
calendario Juliano (nombrado narcisamente por
Julio César en el año 46 A.C.) era aún más problemático. Debido a su inexactitud, llegó el punto que con el paso del tiempo, empezó a indicar los
equinoccios con un desfase de 10 días. Éste a su vez estaba basado en el calendario romano, que a su vez se basó en el calendario solar egipcio.

Así también existían otros calendarios, como el japonés (que era un calendario lunar, no solar), y los calendarios azteca y maya. Como nos contó una vez don
Jorge Vargas Calvo, un excelente profesor del
Tec, el calendario maya era muy preciso, pero durante períodos cortos ('
cortos' en términos de miles de años). Por lo que una vez que terminaba su vigencia, los mayas tenían que recalcularlo. O sea borrón y cuenta nueva.
El último calendario vigente que tuvieron
los mayas (antes de que se agarraran entre ellos en guerras civiles, y para colmo, les cayeran los españoles) era uno que culminaba su vigencia precisamente el
viernes 21 de diciembre del 2012 (en equivalencia gregoriana).

De aquí que mucha gente que le encanta el chisme afirma que los mayas, en su grande y mística sabiduría, habían predestinado que ese día el mundo llegaría a su fin, y que por tanto consideraban que ya no hacía falta seguir contando los días en su calendario.
En todo caso, ya sólo faltan cuatro años y unos días. Si ese día de verdad se acaba el mundo, pueden venir a reclamarme por hablar paja y con gusto los invito a una birra. La verdad, nada ganamos con que caiga viernes, de todas formas no creo que haya que trabajar después del Día Final.
"La historia es un incesante volver a empezar."
Tucídides
Nota del autor: Como ya se habrán dado cuenta, me gusta mucho la Historia. Tanto que he decido renombrar este blog como "Las Crónicas de Methos". Luego les cuento de dónde salió este re-bautismo. Aprovecho para contarles que el nombre anterior (Methos privatus tabella) fue la mejor forma en que pude traducir al latín algo así como 'Diario personal de Methos'. Sí, también me cuadra el latín ¿y qué?